Albert Solá, supuesto hijo ilegítimo del rey Juan Carlos, murió de un infarto de miocardio según su autopsia

Internacional

Albert Solà, el hombre que llevaba décadas afirmando ser hijo ilegítimo del rey Juan Carlos I (84 años), fallecía el pasado 8 de octubre de manera fortuita mientras se encontraba en un bar de la localidad de La Bisbal de l’Empordà, donde residía. Tal y como se conocía en aquel momento, se desplomaba y perdía la vida de manera fulminante por causas desconocidas.
Una muerte muy sorprendente que se sucedía apenas unos días antes de que tuviera previsto acudir como protagonista al recién estrenado programa de Telecinco ¿Quién es mi padre?, en el que se trataría su supuesta relación sanguínea con el rey Emérito. 
Pese a su trágico final, la cadena decidió seguir adelante con la emisión y darle voz. La noche de este sábado 16 de octubre, Albert Solà se convertía en el protagonista póstumo de la emisión. Pese a que el objetivo del espacio televisivo era narrar la presunta filiación entre el catalán y la Familia Real, se destapaba un hecho clave: el informe preliminar de la autopsia de Albert Solà.

Albert Solà, el supuesto hijo ilegítimo de Juan Carlos I, en una imagen de archivo.

Gtres

La encargada de hacerlo público era la presentadora, Carlota Corredera (48). «Hay una investigación abierta y esto es una realidad, porque las circunstancias son extrañas. Otra cosa es que se cierre el caso o no se cierre. En La Bisbal ya se está reclamando que se haga una segunda autopsia», decía la gallega, afirmando que la causa de la muerte de Albert Solà no sería otro que el de un infarto de miocardio.
Si bien con este resultado la investigación oficial estaría cerrada y archivada para siempre, cabría la posibilidad de que su familia pudiera solicitar una segunda autopsia. «Los ánimos en el entorno de Solà están muy caldeados, es muy probable que se planteen pedir un segundo análisis del cadáver», afirmaba Corredera, dejando la puerta abierta a una segunda opinión. 

El programa mostró imágenes del bar minutos después de confirmarse el fallecimiento de Solà.

Telecinco

El programa también ha tenido acceso exclusivo a las imágenes de las cámaras de seguridad del bar en el que Solà murió. Unas cámaras que media hora antes de su muerte fueron giradas, evitando que se grabase el momento de su defunción y que, minutos después de ser certificada, volvían a apuntar a su lugar original. 
Albert Solà narró en reiteradas entrevistas que, considerado huérfano, fue criado por unos campesinos, y que posteriormente acabó sabiendo, a través de comentarios y personas que se le acercaban, que era hijo del rey emérito.
Solà acudió a los tribunales para intentar demostrar que Juan Carlos I era su padre. En 2015, el Supremo no aceptó a trámite su demanda porque consideró que ocultaba datos, era inconsistente y no presentaba una prueba de ADN. En 2019, Albert relató su historia, repleta de espías, secretos y teorías conspirativas, en el libro El monarca de la Bisbal, nombre con el que se referían a él en la Ampurdà, donde creció y vivió hasta su deceso. 

Albert Solà en una imagen de archivo.

Albert Balaguer

EL ESPAÑOL pudo entrevistarlo entonces. Como siempre que tuvo ocasión, Albert aseveró ser hijo de Juan Carlos y se mostró dolido ante su indiferencia. «Un padre si quiere, por mucho que tenga el entorno en contra, pega un puñetazo en la mesa y dice: «Es un asunto personal mío y lo voy a resolver. ¡Se acabó!». Uno también tiene que tomar las riendas, ¿eh? Yo he tenido una hija fuera de matrimonio y yo la reconocí. Yo tenía ya deseos de hacerlo, porque ella no tiene ninguna culpa», aseguró en 2019 a este periódico. 
En 2007, tal y como relató el propio Albert a EL ESPAÑOL, el director general del CNI de Barcelona -cuyo nombre no quiso desvelar- le propuso realizar los análisis de ADN a través de Antonio Rodríguez, un exmiembro del CNI con el que tenía contacto: «Delante mía, el director general de Barcelona llamó a Madrid a sus colegas y pidió que en la mayor brevedad de lo posible le mandaran algo con lo que ingiriese el rey. En ese caso, fue un vaso». 
En aquel momento, Albert Solà no desconfió de la procedencia de tal objeto, ya que «el CNI va codo con codo con el Rey. Son los que van de paisanos». De hecho, cuando él dio a conocer los resultados del análisis, el rey emérito pidió que cada vez que ingiriera algo que pudiera contener su ADN lo retiraran inmediatamente.
Nunca dudó Albert de quién era su padre. «Yo ya sé que soy el hijo del rey. Es igual que las pruebas de ADN que me hicieron los del CNI, yo les decía: «¿Para qué quiero las pruebas de ADN si yo ya sé que soy su hijo?». Y salió un resultado del 99 por ciento», manifestó en la entrevista.  
Durante varios años, Albert escribió a Juan Carlos I hasta que decidió demandarlo y dar por concluida toda comunicación. Tenía Albert en su dominio unas 90 misivas.
«Él me respondió a una. Las cartas eran de hijo a padre. Yo había pedido una ayuda para mi madre adoptiva para que pudiera entrar en un geriátrico porque había mucha cola. Y probé y le pedí el favor. Y curiosamente me llegó una carta con paquete azul, de la Casa de su majestad el Rey con el escudo y todo. Y ponía: ‘respuesta a la carta del 27 de abril de 2007, despachado por su majestad’. Un papel oficial con un papel grueso. Si tú no quieres reconocerlo, no contestas. Ordenaba que lo vieran los servicios sociales de la Generalitat de Cataluña. Y estaba firmado por Saénz de Heredia, la número dos de Zarzuela. Cumplió», llegó a asegurar.