Antonio Rossi: «El corazón también es riguroso, pero en vez de llamar a Moncloa, yo llamo a Esther Doña»

Internacional

Sevilla. 1997. En un aula de la Facultad de Comunicación -entonces Ciencias de la Información- de la Universidad de Sevilla, el catedrático Juan Luis Manfredi pregunta a sus alumnos -entre 40 y 50 había aquella mañana- qué querrían hacer tras concluir sus cuatro años de carrera.
La mayoría de ellos no titubeó: reporterismo de guerra. El cénit del periodismo, la meta moral a la que todo profesional de este medio debe llegar -por prestigio, por reconocimiento, por reputación-. Entre aquellos salvadores del mundo, utópicos e idealistas, la solitaria mano levantada de un joven con las ideas aún más claras que los demás. Él era Antonio Rossi (42 años), y siempre quiso dedicarse a la televisión y a la crónica social, lo que popularmente se conoce como periodismo de corazón.
En silencio, y dejando tras de sí tan sólo la estela de su encomiable trabajo y un sinfín de exclusivas -el embarazo de Isa Pantoja (27) siendo menor de edad o la separación de David Bustamante (40) y Paula Echevarría (45), entre muchas otras-, el periodista sevillano ahora ha logrado la oportunidad de su vida.
[Antonio Rossi, la cara que ha conquistado El Programa del Verano]

El presentador Antonio Rossi.

Gtres

A partir de este 20 de noviembre, Rossi tendrá su propio espacio televisivo, La vida en rosa, que se emitirá en Telemadrid todos los domingos a las 13:30 horas. Con motivo del debut de su programa, EL ESPAÑOL se cita con el flamante presentador y con él habla sobre televisión, periodismo y amor.
Antonio, de colaborador a presentador, ¿da vértigo este salto?
Lo tomo con humildad y con muchísima ilusión. Con muchísimas ganas. Feliz con esta oportunidad. Encantado de que la cadena, Telemadrid, haya apostado por mí y me haya visto en este registro. No es lo mismo colaborar que llevar un programa tú solo. En otros programas tienes apoyo, ahora es diferente. Muy bien, contento. Tengo los nervios típicos de estrenarme y de que todo salga bien, pero los temas los controlo mucho. Lo que me preocupa es estar a la altura de lo que se espera de mí.
¿Le va a costar trabajo no opinar sobre determinados temas?
Informaré y aportaré lo que sepa de última hora. Una de las bazas buenas es que me dedico a esto. Me han cogido a mí porque soy un perfil profesional del mundo del corazón. No es que hayan cogido a un presentador de otro ámbito que pueda dar paso a vídeo. Tendré que explotar que me dedico a esto. Tengo que aprovechar que tengo acceso a fuentes, que es lo que hago todos los días en Telecinco. Esa es una de las grandes virtudes que tendrá este programa. Me tengo que explotar a mí mismo.
¿Qué veremos el domingo en el programa? ¿Alguna exclusiva?
Sé algunas cositas. El programa es semanal, hay que hacer un resumen de la semana. Es verdad que la actualidad marcará el paso, contaremos muchas cosas de Madrid. Tenemos el 41º cumpleaños de Tamara Falcó, tenemos el asunto de Esther Doña, que aportaré todo lo que pueda sobre estas versiones, hace ocho años que falleció la duquesa de Alba, que es un tema muy del público de Madrid, y que fue un personaje icónico que vivió en Madrid y que ha sido parte de la crónica social…
Antonio, ¿cuándo sintió la llamada del corazón? 
Siempre. En primero o segundo de carrera me dio clases un profesor de televisión, Manfredi, que trabajaba en Canal Sur, y yo dije que quería trabajar en la tele y que me gustaba la crónica social. Los compañeros de clase se descojonaron. A la semana, fui a un taller de televisión y de impostación vocal y estaba este profesor. Se acordó de mí y me preguntó si quería empezar a trabajar con él al día siguiente. Así empecé en la tele local. 

Antonio Rossi se estrena como presentador este domingo a las 13:30 horas en Telemadrid.

¿Hay periodismo de primera y de segunda? 
Desafortunadamente lo hay. Es injusto, y yo lo sé desde que hice la carrera. Había una asignatura que se llamaba Comunicación Social y se tocaban cosas de sociedad, pero no… Tengo otra anécdota. Oye, que si es un rollo no te la cuento, ¿eh?
Cuente, que hasta el domingo no tenemos ninguna prisa.
Yo hice un Máster en el Instituto de Empresa, un executive en Dirección de Empresas Audiovisuales. Fue en 2006 y fue cuando El programa de Ana Rosa me mandó a cubrir la última etapa de Rocío Jurado en Houston. Estuve un mes y pico y al Máster no se podía faltar los fines de semana. Hablé con ellos y me dijeron que se sabía que esa señora se iba a morir y que le dijera a Telecinco que no me enviaran. Y yo les dije: «Vamos a ver. Primero, cuestionáis la decisión de una empresa que me envía como corresponsal para hacer directos en el punto informativo del momento. Estamos en un Máster de Dirección de Empresas Audiovisual y, ¿despreciáis esto? Estáis perdiendo el norte». Me gustaría que en las facultades de periodismo dieran más presencia al corazón.
¿Sería menos periodismo?
Hacemos periodismo. Me da igual hablar de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Yolanda Díaz. El sujeto, verbo y predicado es el mismo, sólo cambian los nombres. Trabajo con la misma rigurosidad y seriedad, e intentando confirmar mis informaciones, pero en lugar de llamar a Moncloa, yo llamo a Esther Doña. Somos igual de válidos y seguro que hay compañeros igual o más válidos que en otros sectores. 
Además de la tele, hemos visto que está nutriendo de contenido sus redes sociales, un espacio en el que deja que la gente conozca un poco más al Antonio de verdad: el que entrena, el que sale a cenar… ¿Es usted una persona a la que le cueste abrirse?
En Instagram intento hacerlo cada día mejor. Ahora voy a trabajar con una agencia y a ver si consigo hacerlo, pero es que me da una pereza… Mi chico está todo el día diciéndome que haga contenido, pero tengo tantas cosas… ¡Paso de la foto! (risas)
¿Es pereza o es usted tímido?
Tengo a mi chico forzándome a hacer esas cosas para que genere contenido y lo haga mejor y que no le dé la espalda a las redes, que no se la doy, pero bueno… No puedo estar volcado en todo. Lo de las redes sociales también es un trabajo y yo estoy a otras cosas. A veces no lo llevo tan bien, pero lo intento.
Una publicación compartida de H U G O F U E R T E S (@hugo_fuertes)
Gracias a las redes también hemos podido ver que está muy enamorado de su novio, Hugo Fuertes. ¿Dudó mucho en dar el paso para que se conociera esa parte íntima de usted?
Bueno, cuando estás seguro de las cosas, las haces. Tiene que venir el momento, la persona y ya está. Es algo natural, no hay nada fuera de lo normal. Lo hice y tan feliz. La naturalidad es lo mejor que hay para todo. Publico miles y miles de cosas menos de las que querrían que publicara. Intento controlar…
¿Cuáles son esas que se guarda?
¡Muchas! Mi día a día en general, muchas… cosas que no interesan a nadie (risas). Aunque Hugo publica de todo, ¿eh? pero cada uno es como es. Él me tiene que aguantar así y me aguanta mucho… Tiene el cielo ganado.
¿Cómo definiría a Hugo en tres palabras, tres adjetivos?
(Se hace un largo silencio) Mmm… Ay, Raúl, no preguntes tanto sobre Hugo (risas). ¡Estoy feliz! Ya está (más risas). Esto ya lo guardo para mí.
Permítame una última. ¿Qué le diría a todos aquellos que creen que la edad importa en el amor?
Les diría que la edad es una actitud, es una tontería, son clichés que tenemos que superar. La edad es un número. 
Para concluir, cuénteme un sueño. El profesional, imagino que este programa de televisión que ahora estrena, ¿y el personal?
No debería pedir nada: seguir como estoy. Estoy viviendo una cosa que jamás me puse como meta, sólo quería disfrutar de mi trabajo. Es verdad que todo esto es muy complicado, a donde llega muy poca gente… Yo era ya un afortunado trabajando donde trabajaba, que es El programa de Ana Rosa, el mejor sitio donde trabajar en la televisión nacional. El mejor, sin duda. Esto de ahora es un regalo por el que estoy muy agradecido. Espero que me den tiempo para hacerme bien y que el programa dure y sea el comienzo de muchas cosas más. ¡Y que lo hagamos sábados y domingos!