Hablamos con Laura Ponte tras su trasplante ocular: «Estoy bien, pero el tema del rechazo siempre está ahí»

Internacional

Ha pasado casi un mes desde que pasara por quirófano para someterse a un trasplante de córnea y Laura Ponte (49 años) no puede estar más contenta con el resultado. Ahora que todo ha pasado y que se encuentra muy recuperada, celebra la increíble repercusión que ha tenido su historia que ella misma compartió en sus redes sociales y se muestra sorprendida por las reacciones de amigos y seguidores durante este tiempo.
Fue el pasado 7 de octubre cuando fue intervenida en el hospital Universitario La Paz de Madrid para someterse a ese necesario trasplante ocular con el que ha logrado salvar el ojo y volver a ver con normalidad. Ya había pasado por una operación previa en verano, tras sufrir una perforación de córnea, a consecuencia de la que perdió la visión del ojo izquierdo.
EL ESPAÑOL ha hablado con Laura, que quiere dar las gracias por todo el apoyo recibido y también lanzar un mensaje sobre la importancia de ser donante para poder dar vida a otras personas, como le ha sucedido a ella. «Yo soy donante desde siempre. La primera tarjeta que me hice cuando fui mayor de edad es la de donante de órganos. Pero te juro que en la vida pensé que iba a estar así, que lo iba a necesitar yo».
[Laura Ponte entra en quirófano para someterse a su esperado trasplante ocular: «Estoy tranquila»]

La modelo a las puertas del hospital donde ha sido intervenida.

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Por eso para la modelo es tan importante la concienciación. «Hay que donar vida, porque se nos olvida lo mucho que podemos ayudar a los demás. Yo no hago más que pensar en la persona que habita en mí y que me ha dado una segunda vida, ¿sabes?», reflexiona. Una de las cosas más positivas que ha tenido pasar por este trance es darse cuenta de lo mucho que la quiere la gente, pese a que no se prodiga mucho en los actos públicos y tampoco es demasiado activa en sus redes sociales.
«Me gustaría dar las gracias por todos los mensajes que he recibido, cariñosos, de ánimo, por parte de gente que ha estado pendiente y a la que no conocía de antes. Curiosamente con algunos hemos acabado siendo amigos y chateando por Instagram de nuestras vidas. Ha sido increíble y súper emocionante para mí. Lecciones positivas de la vida», confiesa a este medio.
Laura Ponte ya se encuentra bien, aunque el trasplante de córnea es algo delicado por lo que hay que celebrar que haya sido todo un éxito. «Estoy bien, pero cuando te hacen un trasplante, el tema del rechazo es una cosa que está siempre ahí. La operación fue fenomenal y las revisiones, también. Estoy que no me lo puedo creer. La verdad es que yo necesitaba un trasplante desde hace tiempo, porque hace 20 años que tenía el ojo muy mal. Tenía una herida muy grande en la córnea y problemas como la fotofobia. Lo fui dejando y el final se me abrió la herida y fue todo un poco de urgencia», relata. 
Reconoce que tenía algo miedo, pero ahora que todo ha pasado y está bien anima a la gente que tenga su mismo problema a «que no esperen. Hoy en día la verdad es que se hacen maravillas y merece la pena». En su caso, que esta operación haya llegado en un momento de madurez contribuye a no dramatizar: «Desde el minuto uno me enamoré de mi ojo cuando se me quedó blanco y no me hubiera importado quedarme así. La cabeza es muy poderosa y te lleva por el sitio amable, se me olvidaba que lo tenía así incluso cuando me llamaban para alguna sesión de fotos. No tuve momentos de duda ni nada, tampoco era algo de lo que dependiera mi vida, no era el corazón».

Laura Ponte en el ‘front row’ de Cibeles antes de su operación.

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No depende su vida, pero sí es muy importante, entre otras cosas para su profesión. Laura Ponte lleva tiempo con su taller de moda diseñando y confeccionando vestidos de novia exclusivos y por encargo. Ella misma cuenta a EL ESPAÑOL por qué mantiene esta faceta un poco en un nivel bajo de exposición mediática. «No estoy todo el día vendiendo mis novias, porque la infraestructura que tengo es pequeña. Son vestidos a medida y es una cosa muy íntima, es mi manera de trabajar. Me encanta la relación con la novia y aunque no muchos trajes son suficientes para trabajar bastante. Lo disfruto mucho y me encanta poder echarle horas. No tengo una empresa de diez personas trabajando para mí y tampoco sé si sería capaz. Funciona con el boca a boca. No puedo ser más ambiciosa».