Íñigo Onieva, en busca del ‘amigo traidor’ que difundió el vídeo: así es su día a día recluido en casa de su madre

Internacional

«Es imposible que vuelva con Íñigo Onieva (33 años)», aseveró, contundente, el pasado martes 27 de septiembre una Tamara Falcó (40) rota de dolor y desengañada, aunque fuerte, en su primera gran aparición pública tras el escándalo. Cinco días antes, el jueves 22 de septiembre, era la mujer más feliz y plena del mundo tras anunciar su compromiso con el empresario madrileño. 
No obstante, la filtración de un vídeo del empresario besando a una mujer desconocida este mismo mes hacía saltar todas las alarmas y, pese al desmentido inicial por parte de Íñigo, la realidad se impuso, dinamitó todo compromiso y la relación amorosa se hizo añicos.
Fue el pasado viernes, como desveló EL ESPAÑOL y corroboró Falcó, cuando Íñigo se confesó con su pareja sentimental y ella abandonó la casa común. Tamara Falcó se pensó muy mucho reaparecer ante los medios de comunicación, pero su entorno la animó y se ganó el favor del público y de la prensa. 
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Tamara Falcó e Íñigo Onieva en la que fue su última imagen juntos, tomada el pasado viernes 23 de septiembre de 2022.

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Por su parte, Onieva sólo rompió su silencio en forma de comunicado oficial, pero desde que estalló su infidelidad confesa a la marquesa de Griñón no ha vuelto a dejarse ver públicamente. Se encuentra desaparecido en combate, recluido en casa de su madre, Carolina Molas, en La Moraleja, Madrid. 
Según la información que maneja este medio, el exyerno de Isabel Preysler (71) «está haciendo preguntas» en su entorno de amigos. Onieva tiene el convencimiento de que alguien con quien estuvo en Burning Man lo ha traicionado y no parará hasta poder señalarlo. Ha puesto el foco en las personas con las que se relacionó -y que le presentaron in situ- en el festival de música de Nevada, Estados Unidos. 
En ningún momento ha sospechado Íñigo que el entorno de Tamara Falcó haya tenido algo que ver. A EL ESPAÑOL, además, se desmiente de pleno que Isabel Preysler haya mandado ningún mensaje a Íñigo, obligándolo a alejarse para siempre de Tamara. Él está, como se ha publicado, muy deprimido y, sobre todo, arrepentido por lo sucedido. Sabe que ahora mismo no puede, ni debe, hablar con Tamara, pero no pierde la esperanza. 

Tamara Falcó junto a Íñigo Onieva en una imagen tomada en julio de 2021.

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Se explica que el anillo de pedida que Falcó dejó en la casa común antes de marcharse al domicilio de su madre sigue donde lo dejó ella. Onieva se niega a tomar ninguna decisión al respecto porque asegura que «dejará pasar el tiempo que ella necesite para tratar de recuperar su confianza». Pese a que no hay ninguna imagen gráfica del empresario desde que se produjo el escándalo mediático, sí se ha publicado que ha salido de su refugio materno. 
Tal y como informó el periodista Carlos Pérez Gimeno en Es la mañana de Federico, hace unos días Íñigo Onieva se citó con un buen amigo suyo, Javier Ungría, el exmarido de Elena Tablada (41), en uno de los restaurantes que regenta éste, Haches. No obstante, Ungría ha desmentido tal extremo: «Le conozco, sé quién es, pero no tengo con él una relación de amistad profunda como se ha dicho».
Sea como fuere, Onieva sigue encerrado, alejado de los medios de comunicación y de las tentativas para que hable y dé su versión. Este periódico ha podido conocer que, de momento, ha dicho no a todas las ofertas que le han llegado. Es el testimonio que falta, más allá de sus escuetas palabras en su comunicado. En estos momentos, Íñigo está siendo arropado por su madre y sus hermanos, Alejandra Onieva (30) y Jaime. «Se siente horrible y no quiere salir de casa porque no sabe cómo reaccionará la gente», se apostilla. 
Este pasado martes, 27 de septiembre, Tamara dio un paso al frente y se enfrentó a las preguntas de la prensa. Ataviada con un traje de chaqueta de la firma francesa Sandro, que combinó con una camisa blanca de cuello victoriano, Falcó se desahogó con los medios allí congregados y expuso, negro sobre blanco, cómo se siente tras la traición de Íñigo. La influencer fue aplaudida a su llegada y recibió el cariño de los periodistas y del público en general. 

La aristócrata en el ‘photocall’ de su reaparición pública.

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«Lo primero es dar las gracias a todo el mundo que me ha apoyado. Mis amigos, que han estado visitándome, mi familia, que ha estado genial… Y ahora, ¿cómo estoy yo? Aún… Ha sido todo muy reciente. Estoy un poco en estado de shock, pero reconozco que estoy contenta de que haya salido ahora, porque yo creo que al final si todas estas noticias hubieran salido estando casada, o peor, ya con familia y tal, ya es que habría sido terrible. Y yo la verdad, si no llego a tener esos videos… Decidí apostar por mi exnovio y lo llevé hasta esta línea, hasta que realmente vi que era verdad», comenzó su suerte de speech. 
«El Íñigo con el que yo me he prometido no tiene nada que ver con ese… No le reconozco. Yo sé que es difícil de creer, él se dedicaba a la noche, viajaba mucho y todo eso. Pero he creído que una relación tiene que darte una libertad, para mí esa es la base de la confianza. Entonces… Si a él le gustaba hacer esas cosas no tendría problema con ello, pero con unos límites…. Nunca pensé que era abusando de mi confianza», añadió. 
Sobre las advertencias de sus amigos y familiares, Tamara Falcó aseguró que aunque cada uno «tenía su opinión», no se podía acusar «a alguien como tal de algo tan grave sin pruebas. Te voy a decir la verdad: estaba enamorada». En un momento dado de su reaparición, se le preguntó a las claras: «¿No hay ninguna posibilidad de que vuelvas con Íñigo?». 
Tras dudar unos pocos segundos, respondió, categórica: «Eso lo veo imposible. Lo veo imposible. Y el anillo lo dejé en casa cuando me fui a casa de mi madre». Y remachó, controlando la emoción: «Para los cuernos soy muy cuadriculada. Ya eso unido a la mentira… Ya era… Se acabó el viernes por la noche, él empezó a decir ‘bueno, puede que sea verdad…’. Ahí le dije, ‘que sepas que me da igual si han sido seis segundos o un nanosegundo en el metaverso, que como sea verdad aquí se acaba todo'».