José Ignacio, el expadrastro de Íñigo Onieva que tuvo un papel clave en el anillo de Tamara Falcó: los detalles

Internacional

Íñigo Onieva (33 años) ha retomado, poco a poco, la rutina en su vida tras la mediática ruptura sentimental con Tamara Falcó (40). El joven empresario sólo desea que la presión mediática se calme, que su familia respire tranquila y la serenidad se instale en su día a día. No esconde a su entorno más próximo, como ha podido confirmar EL ESPAÑOL, que quiere reconquistar a la socialité e hija de Isabel Preysler (71). 
«Dice que dispone de todo el tiempo del mundo, que le dejará el espacio que necesite Tamara, pero que sus sentimientos no cambiarán ni hoy ni mañana», confía a este medio una fuente de total solvencia. Por eso, como avanza ¡HOLA!, ha pedido «transformar» el anillo de pedida que regaló a la Falcó, y fue símbolo de su compromiso. Ella, tras el enfado y posterior separación, lo dejó en la casa que fue común y él lo ha enviado a modificar. 
La sortija, como informó este medio, es de serti sur vide en oro blanco con tres diamantes y talla pera de la firma italiana Repossi. Cuesta 14.500 euros y acerca de la compra se ha especulado mucho. Quién la compró y dónde son los dos escenarios sobre los que se ha escrito bastante en las últimas semanas. Ahora, EL ESPAÑOL tiene la respuesta clave. Fue Onieva quien cerró la elección y la compra del anillo de su por entonces prometida. Hay quien ha publicado que se dejó asesorar por su madre, Carolina Molas. 
[La nueva ilusión de negocio de Tamara Falcó en El Rincón y la mediática mujer que asesora a Íñigo Onieva]

Carolina Molas junto al que ha sido su marido, José Ignacio de Guadamillas.

Redes Sociales

Hace unos días, a este periódico llega la información, avanzada por la periodista Paloma Barrientos, de que fue José Ignacio de Guadamillas, el ya exmarido de Carolina Molas, quien se hizo cargo de sufragar el precio del anillo de pedida. No obstante, esta información no es cierta: fuentes de total solvencia insisten en que el anillo fue comprado por el propio Íñigo Onieva. 
Lo cierto es que José Ignacio ha optado siempre por mantenerse en un discreto segundo plano a nivel mediático desde que la familia Onieva comenzó a salir en el papel couché cuando Íñigo y Tamara formalizaron su historia. 

Íñigo Onieva en su última imagen pública, el pasado 10 de octubre de 2022.

Gtres

Carolina Molas se separó de su segundo marido, José Ignacio de Guadamillas, el pasado verano. El empresario es miembro del consejo de administración de la consultora Compack Eco y se casó con Carolina en 2017. 
Hace unos días, EL ESPAÑOL descubrió en exclusiva quién es la mujer que está detrás de la exposición pública del exprometido de Tamara Falcó. Se trata de una mujer conocida en el ámbito de la política, de nombre Marisa González Casado. Es experta en comunicación política y ha ejercido como dircom de rostros políticos, como Cristina Cifuentes (58) y Alberto Ruiz-Gallardón (63).
Esta mujer, según confirma este medio, es amiga de la familia Onieva desde hace años -en concreto, de Carolina Molas, madre de Íñigo- y ha accedido a prestar sus servicios y conocimientos a Onieva. Tal y como se confía a este medio, esta persona está detrás de la exposición pública de Onieva y es la persona que lo guía, además de la responsable de su gran reaparición ante los medios de comunicación, a las puertas del restaurante donde volvió a pedir disculpas a Falcó. 

La expareja sentimental formada por Tamara Falcó e Íñigo Onieva.

Gtres

Se confirma que Tamara e Íñigo Onieva han hablado «sólo una vez» desde que estallara la ruptura. Él desea también dejar atrás todo el revuelo y retomar su vida. Quiere recuperar a Tamara, pero sabe que no será fácil. El pasado 9 de octubre volvió a pedir perdón. «Aprovecho para pedirle perdón a Tamara. Lo haré cuantas veces haga falta. Me tiene destrozado el haberle hecho daño y haberla engañado. Si ya es dura una ruptura, esta repercusión mediática lo es más», manifestó. 
También quiso plasmar la realidad que vive su familia: «Siento que estén pagando las consecuencias sobre lo que ocurrió, y que sufran este acoso. No se lo merecen. Sólo quiero vivir mi vida con normalidad. Ruego encarecidamente respeto hacia mi persona, mi trabajo y mi familia».