La enfermedad de Almudena Cid que le provoca una malformación congénita

Internacional

Aunque en los últimos tiempos su nombre haya estado muy relacionado con los asuntos del corazón, sería tremendamente injusto olvidar la razón por la que el nombre Almudena Cid (42 años) es tan popular. Más allá de su situación sentimental, y mucho antes de que su relación con Christian Gálvez (42), la vitoriana se había hecho un hueco en la historia del deporte español al ser la única gimnasta que ha llegado a cuatro finales olímpicas. Palabras mayores.
Este hito, ya relevante por sí mismo, ha adquirido una nueva dimensión en los últimos días. La propia Almudena Cid hacía una confesión sobre su anatomía que, hasta el momento, no era de dominio público a través de su perfil de Instagram: «Las punteras protegían mis pies. Cuando dejé de calzarlas, no solo sentí que caminaba sin protección, sino que, además, se evidenció todo lo que oculté durante años. En este momento de mi vida tengo algo que ver con este cisne. Mi sindactilia».
En ese mismo post, la actriz comentaba que «es curioso, la gente asocia el cisne a la belleza y yo a algo que me hace sentir diferente», antes de explicar que este asunto también tenía un componente familiar: «Ahora cada vez que veo un cisne dibujo una sonrisa, entre otras cosas porque la sindactilia la heredó también mi sobrino Marko».
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Nada más lanzar esta publicación, buena parte de sus más de 240.000 seguidores se hicieron la misma pregunta: ¿Qué es la sindactilia? Ante las dudas y varios artículos periodísticos publicados al respecto, la propia Almudena Cid explicó que «la sindactilia no es un problema y menos de salud. En mi caso es leve. De hecho, gracias a ella creo que me sostuve mejor ante los embistes que viví del deporte y de la vida. Solo me molesta cuando me hago la pedicura y el papelito de entre los dedos no llega hasta el final».
Como bien explicó Cid, no se trata de una enfermedad en sí misma, sino de una malformación congénita. La definición de la sindactilia es la fusión de los dedos, pudiendo darse tanto en las manos como en los pies. Se clasifica en sindactilia simple o compleja en función de si afecta solo a los tejidos blandos o a los huesos, ya que en los casos más complejos también se produce una fusión ósea. A tenor de su publicación, nuestra protagonista de hoy estaría encuadrada en el primer grupo.

Almudena en la presentación de la obra ‘Una Historia de Amor’.

Gtres

A pesar de no tratarse de un problema de salud demasiado grave, la sindactilia sí que requiere un diagnóstico, apoyado en varias pruebas. La más común de todas es la radiografía que sirve para conocer con detalle a qué parte de las falanges atañe la fusión. En otras malformaciones congénitas de las extremidades también se puede optar, de forma complementaria, por un estudio genético para evaluar posibles anomalías físicas y cromosómicas.
El tratamiento de la sindactilia puede requerir de un proceso quirúrgico, pero dados los riesgos que siempre conlleva el paso por el quirófano y que esta malformación no supone gran trastorno en muchos pacientes, se debe hacer un análisis exhaustivo de la capacidad funcional que tiene la extremidad. Es decir, que si sucede como en el caso de Almudena Cid, donde puede realizar ejercicio (incluso uno tan complejo como la gimnasia rítmica) sin grandes problemas, lo habitual es optar por no recurrir a la operación, un remedio que sí puede ser interesante en pacientes con sindactilia compleja.
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Cuando estas operaciones se realizan en los dedos de la mano es necesario obtener previamente injertos de piel. Los casos más graves son los de dos sindactilias contiguas. Ahí no es aconsejable proceder a la liberación de ambas falanges por un riesgo serio de necrosis.