La enfermedad de Rocío Flores que le lleva a someterse a tratamientos estéticos recurrentes

Internacional

Prácticamente desde su nacimiento, Rocío Flores (25 años) se ha tenido que acostumbrar a lidiar con la polémica y a convivir con los medios de comunicación. Esa es una de las consecuencias de ser hija de Antonio David Flores (46) y Rocío Carrasco (45). La otra más evidente es que cada aspecto de su vida no pasa, en absoluto, desapercibida.
Un claro síntoma de ello son los más de 791.000 seguidores que tiene actualmente en Instagram, una especie de familia en la red con la que ha estrechado lazos a base de posts y mensajes en los que se muestra tal y como es. Un claro ejemplo fue una de sus stories recientes. En ella contaba que se había sometido a un tratamiento: «Llevo varias semanas con acné y tenía que tratarlo. A ver cómo voy evolucionando».
A partir de la idea más habitual que se suele tener sobre el acné, cabría pensar que el problema de Rocío Flores es puntual. Sin embargo, una búsqueda rápida por Internet sirve para recordar que se trata de una cuestión que ha obligado a la hija de Rocío Carrasco a ponerse en manos de los médicos y especialistas en repetidas ocasiones. De hecho, en 2019 publicaba otra storie en la que se podía comprobar los efectos de otro retoque: «Láser para quitar el acné y dar luz y vitalidad al rostro», escribió.

Rocío Flores acudió a un especialista para tratar sus problemas de acné.

Gtres

El caso de Rocío Flores sirve para poner de manifiesto que, lejos de la extendida creencia popular, el acné no es un asunto que se limite a la etapa de la adolescencia, de hecho, se estima que afecta a un 8% de los adultos. El origen de este trastorno de la piel está en el taponamiento de una serie de folículos por parte de células muertas o de grasa.
El acné se suele manifestar a través de puntos (blancos o negros) y especialmente de granos, lo que suele dejar algunas cicatrices a nivel cutáneo. Cuando el acné se presenta en el rostro también tiene un fuerte impacto a nivel psicológico en el paciente, por lo que el tratamiento por parte de los dermatólogos cobra una importancia mayor si cabe, sobre todo cuando determinados medicamentos no dan el resultado esperado.

Rocío Flores en una imagen de sus redes sociales.

Instagram

En el caso de las mujeres también hay que poner especial atención a los posibles brotes que pueden darse en las semanas de la menstruación, a causa de los cambios hormonales que se producen en dichas etapas. En los adultos en general la aparición de un acné severo es una señal de alerta a la que hay que prestar atención, ya que puede ser una consecuencia directa de otra enfermedad.
Además de los cambios hormonales ya comentados (muy habituales en la adolescencia), hay otros factores a tener en cuenta para evitar que el acné empeore. Uno de ellos es la alimentación, especialmente con productos de alto contenido en grasa. Tampoco hay que perder de vista a otro de los elementos de riesgo para enfermedades cutáneas: el estrés, aunque hay que matizar que no es un desencadenante en sí mismo del acné sino que puede agravarlo.
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Respecto a su tratamiento, las opciones son diversas. Hay pacientes que toman medicamentos y antibióticos para liberar los folículos y mantener la piel limpia, mientras que algunos especialistas se decantan por el uso de determinadas cremas. También existe una tercera vía que puede ser complementaria y que pasa por terapias como el drenaje, la exfoliación química o infiltración con esteroides, sin olvidar la solución por la que optó Rocío Flores, los tratamientos con láser.