Las cartas de amor «escritas a mano» de Juan Carlos I a Corinna: el lado más íntimo y romántico del rey emérito

Internacional

Este pasado 1 de noviembre de 2022, festivo y Día de Todos los Santos, quedará por siempre marcado en rojo en el calendario vital de la vida del rey emérito Juan Carlos I (84 años) y, por ende, de la imagen de la Corona española.
Un día aciago y convulso para los débiles cimientos de la monarquía después de que, al final de la tarde, la empresaria alemana Corinna Larsen (56) hiciera público, a bombo y platillo, un explosivo podcast en el que habla de su historia de amor y desamor con el Emérito. 
La expectación era máxima este pasado martes en el barrio londinense de Mayfair porque, a priori, se iba a presentar en Londres The Royal Hunt, una línea de ropa de caza para mujeres. No obstante, tan sólo se trataba de un cebo para que viera la luz el último e incendiario proyecto que ha puesto en jaque, aún más si cabe, a la Casa Real: el podcast Corinna y el Rey. 
[‘La Garganta’, la finca en la que se conocieron Corinna y Juan Carlos I, quien se hacía llamar ‘señor Sumer’]

Corinna Larsen y Juan Carlos I saludándose en un acto público, antes de conocerse su historia de amor.

Corinna Larsen y Juan Carlos I saludándose en un acto público, antes de conocerse su historia de amor.

Un programa grabado a modo de entrevista en el que Larsen desgrana, con gran precisión y profusión de detalles, el romance que vivió con el otroro rey de España, así como su alejamiento sentimental, y su posterior demanda por acoso. EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la primera de las ocho entregas, titulada La Casita. En este episodio se relata cómo se conocieron Juan Carlos I y Corinna en febrero del año 2004 en la finca La Garganta, en Ciudad Real, durante una cacería. 
Cuenta Corinna que la relación comenzó a estrecharse entre ellos, paulatinamente, hasta tal extremo que sus conversaciones viraron un buen día de lo profesional -la logística de armas- a lo más personal e íntimo. Juan Carlos se hacía llamar ‘señor Sumer’, haciendo un acrónimo de ‘Su Majestad El Rey’, en sus desenfadadas y amenas charlas telefónicas que se convirtieron en costumbre y norma.

Audio podcast «Corinna y el Rey»

Sara Fernández

Larsen insiste, en los 40 minutos de duración del primer episodio, que el rey emérito, pese a su regio papel como monarca, siempre se mostró con ella, en la intimidad de sus encuentros y arrullados por la confianza, muy cercano y campechano. «Era muy acogedor y amable, muy abierto, no parecía una persona regida», apunta la alemana.
No sólo esto, en un momento dado de la grabación de La Casita, se descubren las cartas de amor «escritas a mano» que el marido de la reina Sofía (84) enviaba, arrobado de amor y deseo, a Corinna zu Sayn-Wittgenstein. 

Corinna Larsen en un acto público en enero de 2015, en París.

Gtres

Extremo sorpresivo que deja al descubierto el lado más íntimo y romántico del que fue rey de España hasta el año 2014. Fue a las pocas semanas de su primer encuentro en La Casita -el lugar ‘secreto’ que acogía sus citas dentro de los jardines de La Zarzuela- cuando Juan Carlos I le confesó a Corinna su anhelo de tener con ella una «relación romántica».
Hubo ciertas reticencias por parte de la alemana -una de ellas, el hecho de que el padre de Cristina de Borbón (57) estuviera casado-, lo que desesperó sobremanera al padre de Felipe VI (54) y lo volvió «loco». En ese momento, el Emérito inicia «un proceso de cortejo mágico», una suerte de ritual de conquista que «sólo un Rey podría lograr».
Así lo confiesa Corinna: «Me llamaba 10 veces al día. Todos los días me mandaba flores y cartas». En esa línea, se especifica que las «docenas» de cartas estaban «escritas en papel oficial», y entregadas en mano por el entonces servicio especial del rey emérito.
Se trataba, según la versión de Larsen, de trazos únicos y sentidos, cargados de emotividad y amor: «Expresó sus emociones de una manera profunda. No eran cartas de amor estereotipadas, eran muy sinceras. Eran escritas a mano y me decía lo mucho que me extrañaba. Parecía que echaba de menos a una persona con la que pudiera hablar de todo». 
En otro orden de cosas, más allá de estas románticas y amorosas misivas privadas, Corinna también recuerda en este histórico y revolucionario proyecto el momento en que vio por primera vez a Juan Carlos I, el hombre que, en su corazón, fue como su «esposo». Fue en febrero de 2004, en la finca La Garganta, en Ciudad Real, durante una cacería. Sostiene la alemana que nunca se dejó intimidad por la figura del monarca, antes al contrario. 
De hecho, cuando esa noche previa a la cacería quiso retirarse a su dormitorio a descansar, no dudó en pedirle permiso al Emérito de manera directa, lo que ya conquistó de entrada al Rey: «Decidí pedir permiso para irme. Supuestamente no debes retirarte hasta que el jefe de Estado se haya ido, pero recuerda que yo crecí en este tipo de ambientes. Nunca sentí esta necesidad de ser totalmente sumisa ante los demás». 

El rey emérito Juan Carlos I en su último viaje a España, en mayo de 2022.

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Sobre las incesantes llamadas telefónicas, y la gran insistencia que demostró Juan Carlos en la figura de Corinna, ésta subraya: «Fue un poco surrealista porque jamás me hubiera imaginado que hubiera ocurrido algo así. Pero él era muy divertido y bastante persistente, de una manera graciosa. Es conocido por ser uno de los mayores seductores en el mundo de la realeza».
Y añade: «Es muy bueno cuando coquetea con mujeres, es muy hábil detectando la personalidad del otro y lo que le interesa. Es un don que tiene, se acerca a la gente y sabe cómo tiene que tratar a las personas». Sea como fuere, queda por descubrir qué material contiene el resto de los siete capítulos que componen este podcast, y que irán desvelándose semanalmente. 
Años después de que su historia de amor se hizo añicos, en 2009, Corinna Zu Sayn-Wittgengstein demandó en Londres, hace unos meses, al rey emérito por acoso. Los hechos, según el escrito que se presentó, se desarrollarían «desde 2012 hasta la actualidad», e incluyen amenazas, difamación y vigilancia abierta. Corinna exige resarcimiento por daños y perjuicios, y una orden de alejamiento para el padre del rey Felipe VI.

Corinna Larsen saliendo de los juzgados de Londres, el pasado mes de julio.

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En diciembre de 2021, en el Tribunal Superior de Londres, los abogados del padre de Felipe VI habían defendido su inocencia, y sostuvieron que no podía ser procesado al ser miembro de la Familia Real española y exjefe de Estado, por sus actos cometidos en parte cuando aún era rey de España.
Asimismo, los abogados argumentaron que las cortes inglesas no tienen jurisdicción sobre la demanda y que el emérito goza de inmunidad en virtud de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y también de la ley británica sobre Inmunidad, que hace referencia a la inmunidad de extranjeros.
La última novedad a este respecto se conoció en julio de 2022, cuando el Tribunal de Apelaciones de Londres dio permiso al rey emérito para recurrir el fallo del Tribunal Superior de Londres, que el pasado marzo le denegó la inmunidad ante la demanda. 
El pasado marzo, el juez Matthew Nicklin del Tribunal Superior rechazó permitir el recurso, al considerar que, tal como explicó en su dictamen del 24 de marzo, Juan Carlos I no podía ampararse en la inmunidad porque los hechos que se le imputan no fueron «actos de Estado» sino que ocurrieron en el ámbito personal.