Qué fue de Juan Tamariz, el mítico mago de la TV que se niega a jubilarse e inculcó su gran pasión a su hija Ana

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Juan Tamariz (80 años) siempre tuvo claro, desde bien pequeño, a los cuatro años, que lo suyo no era lo terrenal y común y cotidiano. No, él prefería la magia, la ilusión y la irrealidad que se convierte en real. Dicho de otro modo, jugar con las emociones y hacer felices y sorprender a los demás. Esos segundos vibrantes y ese éxtasis en la mirada del que observa el show.
Al principio, Tamariz, castizo de Madrid y nacido el 18 de octubre de 1942, hizo sus pinitos de puertas para adentro, entre su familia y amigos. Bendito aquel día en que sus padres lo llevaron a un teatro y se topó con una figura que desconocía y que cambió su vida por completo: un mago. Ahí comenzó su gusanillo. Después, los Reyes Magos comenzaron a regalarle juegos de magia y la vida hizo el resto. 
En el colegio, miraba arrobado de admiración al mago Marlow y en cuanto se formó seriamente, ingresó en la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI). Se presentó en la SEI a la edad de 16 años, pero no fue aceptado porque no tenía la edad mínima de 20. Él no cejó en el empeño y a los 18 volvió a intentarlo. Aquel día, por arte del birlibirloque, los examinadores se fijaron en él, y quedaron enloquecidos y a sus pies. 
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Juan Tamariz en un evento público en Madrid, en mayo de 2019.

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Su nombre, en el gremio, comenzaba a sonar. En el SEI, conoció al que sería su gran amigo y defensor, Juan Antón, con quien formó el número de Los mancos, un acto en el que ambos actuaban usando solamente una mano cada uno. En ese momento, a Tamariz se le abrió otra puerta: actuar como payaso y titiritero, prácticas que le darían aún más desenvoltura en el arte de la comedia. Su talento era innegable.
Al trabajo y tesón se le unieron sus estudios académicos: licenciatura en Ciencias Físicas y un curso en la Escuela Oficial de Cine, donde conoció a José Luis García Sánchez y a Miguel Hermoso. Los años 80 fueron su mayor despunte. Un día, la televisión tocó a su puerta tras un tiempo de aquí para allí actuando en los garitos madrileños. Más tarde, encontró un trabajo estable en los programas de variedades de Televisión Española. 
Más de 70 años después de aquellos años, hoy Juan Tamariz sigue luchando por estar en la brecha y trabajar en su pasión. No se plantea la jubilación y ha tenido la inmensa suerte de encontrar en su hija Ana -Juan tiene cuatro hijos: Mónica, Ana, Alicia y Juan Diego- su mejor legado. Ella también es maga y ambos fundaron una escuela de magia en Madrid. También su nieto Daniel, hijo de Ana, ha desarrollado habilidades propias. Pero antes del presente, sigamos hablando del pasado. En su caso, más que glorioso. 
Juan se convirtió, sin género de duda, en uno de los más grandes y mejores ilusionistas y cartomagos del mundo. Su chistera y su siempre ácido, rápido y fresco sentido del humor han sido -y siguen siendo- sus señas de identidad. Pocas personas conocen que, durante su época estudiantil, Tamariz dirigió dos cortometrajes: Muerte S.A. y El Espíritu. 
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En 1973, un ya experimentado Tamariz se dio a conocer a nivel internacional al proclamarse vencedor del Premio Mundial de Cartomagia en el Congreso Mundial de Magia, en Francia.  El legendario mago Dai Vernon llegó a asegurar, refiriéndose a Tamariz, que en más de 80 años que llevaba de vida mágica, nadie lo había engañado. 
Su debut ante las cámaras se produjo en el año 1961. Más tarde, se le presentaría la oportunidad de conducir grandes espacios en televisión, como el que compartió con José Carabias, un espacio dedicado al mundo de la prestidigitación. En años sucesivos continuó apareciendo en el famoso Un, dos, tres, esta vez en su condición de mago. Tamariz ha trabajado en las grandes cadenas nacionales y autonómicas. No hay programa en el que no haya dejado su impronta. 
No sólo en España, también fuera. Ha intervenido Juan en programas de la NBC; en NHK -Japón-, ITV -Reino Unido-, TF1 -Francia- y RTP -Portugal-, así como en series para Caracol TV y Canal 13, en Chile. En la actualidad, Juan vive entre Madrid y Cádiz, donde fue criado. La magia continúa siendo su vida. Tanto es así que fundó una escuela de magia en Madrid, de la que su segunda hija, Ana, es directora desde los años 90.
Tamariz sigue, a sus 80 años, ensayando una media de ocho horas diarias. Es, además, un apasionado de los libros, la gastronomía y la música. Su nieto Daniel ha desarrollado ciertas aptitudes parecidas a las de su abuelo. Tanto es así que se coronó hace unos años como campeón de España de Yo-Yo-yó. El joven es uno de los grandes orgullos de Tamariz. 
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No teme a la vejez, según explicó en El País en 2019: «Me noto bien y no me asusta hacerme mayor. Lo que sí me fastidia es tener que dedicarme más de la cuenta a los fallitos del cuerpo. El día que tenga 104 años estaré más lento. Lo que pediría es no perder la memoria». Juan Tamariz es feliz rodeado de toda su familia y disfrutando del éxito cosechado. 
Tamariz lleva una vida plácida. En la citada entrevista también habló de cómo es su día a día hoy, así como sus noches en vilo: «Lo de la noche no lo elegí yo, es un gen familiar. Pensaba que era una costumbre, pero hace unos años me enteré de que puede ser genético. Mi madre, mi hija Ana, mi nieto Daniel y yo no podemos dormir de noche. Y, aunque no lo parezca, lo primero que veo cuando me levanto por la tarde es el sol y lo último que veo es el amanecer. La noche es absolutamente mágica, estás bajo el influjo de la luna, de la poesía, de los sueños. Y, encima, nadie te va a llamar por teléfono».